Cuenta la leyenda que entre el 9 y el 12 de diciembre de 1531, diez años después de la caída de Tenochtitlan, un indio llamado Juan Diego fue a ver a fray Juan de Zumarraga, quien era obispo de México, para contarle que mientras estaba en el cerro del Tepeyac se le había aparecido una dama muy bella que le había comunicado ser la Virgen María, Juan Diego le informo al obispo que la Virgen le había pedido que se erigiera un templo en su honor en ese lugar, al principio el obispo no le creyó, pero la Virgen se apareció tres veces mas y, para probar que era ella en verdad, hizo que al extender Juan Diego su tilma (una especie de manto, parte del vestuario indígena de aquellos tiempos) frente al obispo, después de la tercera aparición, cayeran al suelo varias rosas que la Virgen le había ordenado cortar, además, el obispo pudo ver la imagen de la Virgen impresa en el ayate de Juan Diego, la primera ermita del Tepeyac se construye a fines de 1531, mas tarde se levantaron otros templos al pie del cerro, hasta construirse en 1976, la actual Basílica de Guadalupe, en la que caben 40000 personas, esta basílica es de forma circular, esta hecha de mármol, tiene un órgano monumental y cuenta con siete puertas frontales. Las banderas de todos los países del continente americano ondean permanentemente, en el lugar mismo donde la Virgen se le apareció a Juan Diego permanece la modesta Capilla del Cerrito, que data de 1740, a un lado de la basílica se localiza la Capilla del Pocito, que se termino de construir en 1791, y cuya fachada esta revestida de tezontle y mosaicos azules v blancos, una multitud procedente de todos los rincones de México se dirige en procesión a la basílica año con año, para venerar a la Virgen, últimamente se ha instaurado la costumbre de cantar “Las mañanitas” para festejar el aniversario de su aparición, además, el 12 de diciembre de cada año se efectúa una representación teatral en la que una jovencita interpreta el papel de la Virgen de Guadalupe, en esta obra intervienen también los personajes de Juan Diego, el obispo y los misioneros, se recrea el Cerro de Guadalupe con su iglesia, todo en madera, en el atrio de la basílica, la gente permanece toda la noche ahí mismo, rezándole a la Virgen, para quienes desean descansar un rato o tomar un refrigerio, afuera de la basílica se instalan decenas de puestos de comida, que venden desde tamales y café hasta gorditas de chicharrón o de queso, buñuelos y chocolate, durante toda la noche los danzantes santiagueros bailan con cascabeles firmemente atados a los tobillos, para festejar a la Patrona de México.

Fuente: Edumexico

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