¿Has oído hablar acerca de los Huicholes?

Los Huicholes son parte del pueblo mexicano. Su origen es incierto, aunque se han elaborado algunas hipótesis basadas en datos lingüísticos, mitológicos y arqueológicos. Viven actualmente en el norte de Jalisco y parte de Nayarit, Zacatecas y Durango, arriba de la sierra que atraviesa estos estados; viven bastante aislados. Conservan hasta ahora costumbres muy antiguas, de las que están muy orgullosos.

La palabra “huichol” es una versión castellanizada de este término. El idioma que hablan los wixaritari pertenece a la rama conocida como corahuichol, dentro de la familia de las lenguas yuto-nahuas. En el último censo se reportaron 30,304 hablantes del huichol mayores de cinco años, principalmente en los municipios de Mezquitic y Bolaños, Jalisco;

Los Huicholes construyen sus casas con lodo, piedra y carrizo, con techos de paja y pisos de tierra aplanada. Y casi siempre las hacen con uno o dos cuartos y un patio.

Los hombres visten pantalón y camisa de manta blanca con algunos bordados, faja y sombrero. Y las mujeres, falda amplia, blusa de percal, un paliacate sobre la cabeza y, en ocasiones, quechquémitl, que es un pequeño jorongo triangular.

Los Huicholes cultivan maíz, frijol y calabaza. También crían vacas y ovejas. Además, se dedican a la artesanía, la cual está muy relacionada con sus creencias. Los huicholes siempre quieren las cosas de la naturaleza como se quiere a un familiar cercano. Dicen que sus “abuelos” son el sol y el fuego. Sus “abuelas”, la fertilidad, la luna y la tierra. Sus “tías”, la lluvia y las tormentas. Y sus “hermanos mayores”, el maíz y el peyote. Por eso, en sus bordados y en otros trabajos artesanales representan al sol, el fuego, la luna, la tierra, las lluvias.

Economía

Hoy en día, las principales actividades económicas son el cultivo del coamil, es decir, la milpa trabajada con bastón plantador o coa, la ganadería, el trabajo asalariado durante temporadas de migración estacional y la venta de artesanías. El cultivo del coamil es una actividad de subsistencia, pues su producto no se destina al comercio. En sí, se trata de una práctica religiosa: sólo quienes siembran las variantes sagradas del maíz pueden participar en las ceremonias parentales o comunales, y únicamente quienes participan en estas ceremonias tienen derecho al usufructo de la tierra.

La artesanía se convirtió en una actividad económica importante a partir del movimiento contracultural de los años sesenta, que despertó el interés masivo en el arte huichol y su estética inspirada en experiencias “psicodélicas”. La visita a los diferentes centros urbanos y turísticos donde se vende la artesanía, suele combinarse con recorridos por diversos lugares sagrados. Por otra parte, como consecuencia de la celebridad internacional que han ganado los huicholes, en algunas comunidades de la sierra se observa un incipiente “etnoturismo”.

Ciclos rituales y míticos

Las fiestas de la cabecera se realizan durante la temporada de secas. Se trata de celebraciones que se rigen según el calendario católico: Año Nuevo o Cambio de Varas, Carnaval o Pachitas y Semana Santa. Las fiestas del tipo neixa o mitote, que
tienen lugar en los adoratorios xiriki y los centros ceremoniales tukipa, se rigen según fechas movibles. Las fiestas principales  —Hikuli Neixa, Namawita Neixa y Tatei Neixa— se realizan en relación con tres momentos críticos del ciclo del cultivo de maíz: la preparación del coamil, la siembra y la obtención de los primeros frutos, respectivamente.

Artes visuales.

A lo largo de todo el siglo XX, las expresiones artísticas huicholas tuvieron un gran auge. Las famosas tablas de estambre y mosaicos de chaquira —aplicaciones de chaquira o estambre multicolor fijadas por medio de cera sobre diferentes superficies—se desarrollaron a partir de una técnica tradicional que se emplea para la elaboración de ofrendas tradicionales como jícaras votivas, y pronto se convirtieron en artesanías producidas exclusivamente para el consumo externo. Los motivos más populares son plantas y animales sagrados, dioses y escenas mitológicas. Entre los pintores de estambre más famosos se encuentran José Benítez Sánchez y Mariano Valadez.

Al igual que todas las expresiones estéticas de los huicholes, los textiles también evolucionaron considerablemente durante el último siglo, pero siguen fabricándose, en primer lugar, para el uso personal. Lo que más se produce son morrales y ceñidores tejidos, elaborados en el telar de cintura, así como toda clase de bordados con diferentes estilos y técnicas. Otras artesanías populares, tanto para el consumo propio de los huicholes como para la venta, son los collares, aretes, pulseras y otras joyas realizadas con chaquira.

Su música.

La música huichola es muy variada. Entre los géneros tradicionales destacan los sones de xaweri y kanari (rabel y guitarrita), que se cantan siempre con nuevos versos improvisados y se tocan con instrumentos de fabricación autóctona, para acompañar la danza zapateada.

El repertorio de los mariacheros incluye corridos y otras canciones populares, cuyas letras a veces están en huichol, pero se tocan con instrumentos de tradición mestiza (violín, vihuela, contrabajo). Actualmente, el conjunto más famoso es el Venado Azul de Nueva Colonia, Jalisco.

Fuente: CDI/ Biblioteca digital

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