La Lucha Libre surge a partir del desarrollo de técnicas de defensa personal para el combate y su mezcla con los deportes de competencia como la lucha grecorromana, el  judo y otras artes marciales. Fue en los ejércitos donde este conocimiento y disciplina se desarrolló para formar soldados con habilidades y fortalezas que pudieran someter al enemigo utilizando el cuerpo como arma. Es por eso existen, llaves y castigos recurrentes en la lucha libre como son: el Press Militar, las Palancas a los brazos y piernas, el ‘Tirabuzón’ y a la ‘Nelson’, entre otros, que tienen el sello militar.

El registro más antiguo que se tiene sobre exhibiciones de lucha en México fue en abril de 1843 cuando un grupo de empresarios realizó una serie de presentaciones en arenas improvisadas y salones, que tuvieron gran éxito, por lo que decidieron rentar el Teatro Principal. Sin embargo el público que asistía a este lugar rechazó la presentación de este tipo de espectáculos, por lo que su empresa no prosperó. Años después, durante la invasión francesa en México que tuvo lugar de 1864 a 1867, miembros del ejército galo presentaron exhibiciones de lucha olímpica y grecorromana en algunos palacios como el de Buenavista, y algunas plazas de toros.

Antonio Pérez de Prian, fue un mexicano que aprendió técnicas de combate y ejercicios de los soldados franceses, y comenzó a dar exhibiciones de lucha y de fortaleza al someter a caballos a galope utilizando solo las manos. Para finales del siglo XIX, Pérez de Prian ya era una celebridad y era conocido como Alcides mexicano, después de él, surgieron una serie de luchadores que siguieron sus pasos, presentándose en numerosos espacios de entretenimiento.

A inicios del siglo XX la lucha ya era muy conocida, se presentaban exhibiciones semi-profesionales en circos, teatros y en plazas públicas con luchadores extranjeros y nacionales. En el año de 1931 los empresarios Calsos Lavergne, Jimmy Fitten y Salvador M. De Uriarte, presentaron en la recién estrenada Arena Nacional, una temporada de lucha libre con gladiadores extranjeros de renombre internacional, pero las entradas en taquilla no fueron suficientes para sostener los gastos que estas presentaciones representaban.

Fue gracias a la iniciativa de Don Salvador Lutteroth González, que se fundó la primera y más importante empresa de lucha libre de México.
Don Salvador formó parte de las filas comandadas por el Gral. Álvaro Obregón de 1914 a 1924. Después de la Revolución fue inspector de hacienda, y luego se hizo dueño de unas mueblerías, que no tuvieron mucho éxito. Finalmente decidió vender sus mueblerías para hacer realidad su sueño de implementar en México el deporte tan espectacular que en 1929 había presenciado en Liberty Hall del Paso Texas.

Fue así como en el año de 1933, acudió con los empresarios de la Arena Nacional Carlos Lavergne y Jimmy Fitten, para invitarlos a participar en su proyecto de presentar lucha libre en México, éstos le negaron su apoyo debido al fracaso que habían tenido más de dos años antes. Don Salvador no se dio por vencido y decidió buscar otras opciones.

En ese momento, en Estados Unidos, tanto luchadores como matchmakers mexicanos, estaban siendo boicoteados, esto le dio a Don Salvador la oportunidad que estaba buscando. Se asoció con Pancho Ahumada y contrataron los servicios de Mike Corona, el Sr. Víctor Manuel Castillo, lo que le rentó la Arena Modelo, una estropeada arena donde pocas veces se llegó a presentar boxeo durante los años de 1930 y 1932.

Don Salvador la remodeló, le cambió de nombre, la reinauguró como Arena México y posteriormente la compró. Ahí presentó la primera función de la Empresa el 21 de septiembre de 1933, donde se enfrentó en la lucha estelar el sonorense Yaqui Joe, campeón mundial de peso medio ligero, contra el californiano Bobby Sampson, ex campeón de la marina norteamericana, una tremenda batalla entre los dos gladiadores que dio como resultado la victoria del luchador nacional con una llave que bautizaron aquí como merecedora. En la lucha semifinal, el Chino Achiu, venció con una serie de cabezazos al irlandés Ciclone Mackey. En las luchas preliminares participaron luchadores amateurs universitarios

Don Salvador Lutteroth tenía el objetivo de que su empresa fuera algo duradero y que le diera oportunidad a los mexicanos para que destacaran en este deporte. Con ese objetivo decidió formar luchadores locales que fueran la base de las funciones de su empresa, así el 30 de octubre de 1933 funda, junto con el profesor Gonzalo Avendaño, la Escuela de Lucha Libre en la Arena México. Ahí se formaron la mayoría de los mejores luchadores mexicanos de la historia.

Al ver el éxito de sus primeras funciones, los empresarios de la Arena Nacional se acercaron a Don Salvador para asociarse y presentar lucha libre en su local, habían pasado apenas 15 días de la primera función en la Arena México cuando comenzaron a darse funciones en la Arena Nacional que era un local más amplio y cómodo que la Antigua Arena México.

Al principio Don Salvador sabía poco de la promoción deportiva, pero con el paso del tiempo fue adquiriendo experiencia, que combinada con su genialidad lo convirtieron en uno de los más grandes promotores deportivos.

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