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RESERVA DE LA BIOSFERA “EL CIELO”, UN EDÉN DE TAMAULIPAS

La meta ulterior de la mayoría de los seres humanos es irse al cielo, sitio primordial de prácticamente todas las religiones. Pero dejando las creencias espirituales para adentrarnos en lo factible, con un poco de decisión nuestra todos podemos ir a El Cielo, uno de los lugares más bellos de Tamaulipas.

Con cuatro ecosistemas que aún se mantienen en estado primigenio, la abundancia de distintas especies de fauna y flora, muchas de ellas endémicas, hacen que El Cielo sea un paraíso sin paralelo, razón por la cual diversos científicos, como zoólogos, ornitólogos, botánicos, etcétera, con frecuencia realizan estudios en esta singular zona.

 Ubicada en la región sureste de Tamaulipas, y dentro de la Sierra Madre Oriental, esta reserva comprende 144,530 hectáreas que forman parte de los municipios de Gómez Farías, Llera, Jaumave y Ocampo. Gracias a un decreto estatal emitido en 1985 que la declaró Reserva de la Biosfera, y un año más tarde fortalecida como Reserva de la Humanidad por las Naciones Unidas, más de 255 especies de aves residentes y 175 de migratorias, reptiles, anfibios, murciélagos y muchos otros animales salvajes habitan en un ambiente protegido.

Asimismo, por tratarse de una zona de transición ecológica que incluye diversos tipos de climas, ahí es posible observar una extraordinaria combinación de flora, con especies propias del bosque mesófilo de montaña, del bosque templado de pino-encino, de la selva tropical y de la llanura árida.

Sin embargo, esta interesante región tamaulipeca no es exclusiva para los científicos, ya que todos los amantes de la naturaleza y de los deportes de aventura son bienvenidos en cualquier fecha del año. Vale decir que la poca infraestructura turística no está adaptada para quienes prefieren los grandes hoteles, los restaurantes lujosos o la diversión típica de las playas; más bien es apta para el ecoturismo y el campismo, con servicios básicos.

Dos de los puntos más visitados en El Cielo son los poblados Alta Cima y San José, donde se consiguen guías para ir a sitios más remotos, como la Cueva del Agua (a 20 km), donde habitan especies troglobias cuyo atributo es la ausencia de ojos y de pigmentación. Asimismo, los guías de ambas comunidades están al tanto de los diferentes gustos de los visitantes y por ello pueden llevarlos a lugares donde es posible observar aves o restos fósiles, o practicar diversos deportes, ya sean los relativamente sencillos, como senderismo, ciclismo de montaña y paseos en lancha, u otros con mayor grado de dificultad, como el descenso a sótanos a rapel, la escalada de montaña y el kayaquismo.

Así que para ir a El Cielo que no es lo mismo que irse al cielo, es cuestión de ganas, de tiempo y de planeación. La principal ruta de acceso a la reserva es por la pequeña ciudad de Gómez Farías, por la carretera nacional núm. 85, a tan sólo 42 km de Ciudad Mante o a 112 km de Ciudad Victoria. En Gómez Farías hay servicios de hospedaje, alimentación y transporte a El Cielo, al igual que guías que también conocen los principales puntos turísticos de la zona.

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