Viscosos pero sabrosos

La rica y variada cocina mexicana es tan parte de nuestra cultura como la arqueología y las obras de arte, y es tan parte de México, que la UNESCO la reconoció como Patrimonio Cultural de la Humanidad. Todos nuestros sabores, desde el mole dulce hasta las salsas de molcajete enamoran al que la prueba, por esto, nuestra gastronomía le ha dado la vuelta al mundo y es reconocida como una de las mejores.

Aunque podríamos hablar de muchos platillos deliciosos y reconocidos en todo el mundo, hoy nos gustaría explorar algo que a muchos les parece insólito: los insectos comestibles en la comida mexicana. Nuestros ancestros indígenas nos heredaron miles de costumbres bellísimas y mucha de la comida típica de nuestro país viene de ellos, incluyendo los insectos; desde gusanos de maguey hasta los escamoles y los chapulines. En México hay, según la UNAM, 549 especies que existen y se consumen en México.

Es normal que muchos de nosotros pongamos el grito en el cielo al escuchar de otras culturas donde se consumen arañas, ratones, escarabajos y hasta animales marinos muy extraños. Y no dudo, que muchos de nosotros nos negaríamos a probar un gusano de maguey, aunque esta es una costumbre muy popular y todos hemos visto el típico gusanito en la botella de mezcal. Y aunque pocos son los valientes, hoy en día, la popularidad de estos alimentos ha incrementado considerablemente.

Es importante reconocer que últimamente, estos alimentos han reaparecido en las mesas del país y cada vez son más populares en las cartas y menús de reconocidos restaurantes. Algunos de los alimentos que están apareciendo en estos menús como delicias mexicanas son: huevo de mosco, escamoles (larva de hormigas), acociles, jumiles, chicatanas, chibicuiles, chapulines, ahuautle, y gusanos de maguey. Estos, ya sean en tacos o guisados, ahora son alimentos populares entre los mexicanos y tan mexicanos como una buena salsa.

El comer insectos era algo normal, según la temporada, entre las culturas de Mesoamérica, hasta que fueron conquistadas, y los españoles cambiaron las costumbres. El comer insectos se volvió un castigo y por esto la costumbre disminuyó al grado de casi perderse.

“En el México antiguo, los insectos fueron alimentos que se encontraban en la comida de todos los días, o en la de los rituales y en las ofrendas”, señala la antropóloga e investigadora Laura Corona.

Aun con la oposición española, esta costumbre sobrevivió en las comunidades indígenas, y hoy regresa a nuestras mesas para ser rescatada. Los insectos hoy se consideran una comida exótica en el mundo gourmet. Varios y reconocidos gastrónomos incorporan estos alimentos en sus creaciones y platillos, y cada vez son más los que se animan a probar estas delicias mexicanas.

En la actualidad, y fuera de las comunidades indígenas donde los recolectan y consumen de manera tradicional, los insectos se están convirtiendo en una verdadera fuente de recursos, por los precios que comienzan a alcanzar en las ciudades del país. Ya que estos alimentos son tratados como delicias exóticas, los precios de los insectos comestibles en México han subido considerablemente en las ciudades, pero en las comunidades indígenas, siempre han sido considerados como una de las fuentes de alimentación más confiables, pues ellos los cultivan de forma sencilla y de bajo costo en las áreas rurales.

“El kilo de ahuautle alcanza los cuatro mil pesos, los jumiles están como en tres mil pesos el kilo. Cada vez son más difíciles de conseguir y son muy caros, es comida para ricos”, dice el afamado chef Fortino Rojas.

El consumo de insectos, no solo es cuestión de deleitar el paladar y arriesgarse a consumir comidas exóticas. Diferentes organismos e instituciones internacionales han publicado varios datos y los estudios indican que en un futuro cercano, los insectos representarán una fuente principal de nutrientes en la dieta del hombre, por su bajo precio y sus altos niveles de nutrición.

Fuente: http://www.garuyo.com

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